Proyecto de vinculación entre Escuela de Psicología e Instituto de Química colabora con escuelas y comunidades rurales

8 de octubre de 2026

Estudiantes de 5º, 6º, 7º y 8º básico de la Escuela Bocatoma de Llongahue, en la comuna de Panguipulli, participaron en un taller de planificación de una jornada de monitoreo de aguas, facilitado por Amara Sáez González, estudiante de Bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

La actividad se desarrolla en el marco del Proyecto Anillo ANID ATE230053, “Hacia escuelas y comunidades sostenibles en territorios rurales en crisis socioambiental”.

La preparación de la actividad fue coordinada por Sofía Retamal, estudiante del Doctorado en Psicología de la PUCV e integrante del Proyecto Anillo, quien articuló el trabajo de las y los estudiantes del Instituto de Química encargados de diseñar y preparar la formación online para las y los escolares. Su participación forma parte de la articulación interdisciplinaria entre Psicología y Química que sustenta la iniciativa y permite vincular herramientas de análisis científico con metodologías participativas y conocimientos construidos por las propias comunidades.

Esta etapa recoge el trabajo desarrollado por el Proyecto Anillo durante 2024 y 2025. A través de mapeos participativos y diagnósticos territoriales, niños, niñas y personas adultas -entre ellas docentes y representantes de organizaciones comunitarias- identificaron lugares y problemáticas que generan especial preocupación en relación con el agua. Estos conocimientos constituyen ahora un insumo para definir los sitios que serán monitoreados y ponerlos en diálogo con criterios técnicos provenientes de las ciencias químicas.

El taller constituye una primera fase de codiseño participativo, en la que el equipo universitario y actores de la comunidad educativa y local trabajan conjuntamente para decidir dónde realizar el muestreo, qué parámetros analizar y con qué frecuencia efectuar el monitoreo. Desde un enfoque psicosocial, el proceso busca promover la participación activa y la toma compartida de decisiones, reconociendo a las comunidades como participantes en la producción de conocimiento sobre su propio territorio.

La experiencia busca, además, fortalecer el papel de la escuela rural como espacio de articulación territorial. La participación de niñas, niños, docentes, actores comunitarios y universitarios permite que el monitoreo del agua sea, además de una herramienta para conocer las condiciones ambientales, una instancia educativa en la que distintas generaciones y formas de conocimiento se encuentran alrededor de problemas compartidos.

La próxima etapa contempla una jornada de monitoreo en terreno, en la que los estudiantes podrán participar directamente en la observación y análisis de los ecosistemas acuáticos de su entorno y recogerán muestras que serán analizadas en el Laboratorio de Química de la PUCV. De esta manera, la iniciativa busca contribuir simultáneamente a la generación de conocimiento sobre el estado de salud del sistema lacustre Calafquén-Pullinque y al fortalecimiento de capacidades locales para comprender y cuidar el territorio, situando a las comunidades escolares como participantes activas frente a los desafíos socioambientales que las afectan.

Este proyecto es financiado por la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, dirigido por la profesora María Isabel Reyes Espejo, de la Escuela de Psicología y Waldo Acevedo de Instituto de Química.